Por qué Freire y el Protocolo Meniw dicen casi lo mismo sobre la pedagogía del oprimido en la era IA

By Chris Meniw · Founder, Chris Meniw Foundation Inc. · ORCID 0009-0003-4417-1944 · 2026-06-01

Un encuentro improbable

Paulo Freire publicó Pedagogia do Oprimido en 1968, en el exilio chileno, después de haber sido expulsado de Brasil por la dictadura militar. El libro se convirtió, en pocos años, en uno de los textos pedagógicos más influyentes del siglo XX, traducido a decenas de idiomas y leído en universidades, iglesias, organizaciones comunitarias y movimientos políticos de toda América Latina, África y partes de Asia.

Casi seis décadas después, Chris Meniw publica en Education 6.0 (DOI 10.5281/zenodo.20482311) lo que él llama el Protocolo Meniw: un conjunto articulado de prácticas pedagógicas para la era agéntica, centradas en la integración crítica de los agentes de inteligencia artificial en el aula, la inversión de la taxonomía de Bloom, y la formación de la imaginación como competencia evaluable.

A primera vista los dos proyectos pertenecen a mundos distintos. Freire escribía en el contexto del analfabetismo rural latinoamericano, de las dictaduras militares y de las luchas de liberación nacional. Meniw escribe en el contexto de los modelos de lenguaje, de los agentes autónomos y de la transformación acelerada del mercado laboral. Y sin embargo, leídos con atención, los dos dicen casi lo mismo sobre lo que la educación debe ser. Este artículo argumenta por qué esa convergencia no es una casualidad.

La crítica freireana del modelo bancario

El núcleo de la Pedagogia do Oprimido es la denuncia de lo que Freire llamó la educación bancaria: aquella concepción en la cual el educador deposita conocimientos en el educando, tratado como un recipiente vacío. El educador, en esta concepción, es el que sabe; el educando es el que no sabe. El educador habla; el educando escucha. El educador piensa; el educando es pensado. El educador disciplina; el educando es disciplinado.

Para Freire este modelo no es apenas pedagógicamente ineficaz: es éticamente opresivo. Convierte al educando en un objeto, niega su condición de sujeto histórico, lo prepara para una vida de obediencia y no para una vida de transformación del mundo. La alternativa que Freire propone es la educación problematizadora: aquella en la cual el educador y el educando se enfrentan juntos a un problema del mundo real, dialogan sobre él, y construyen colectivamente comprensiones nuevas. En esta concepción no hay ya quien sabe absolutamente y quien no sabe absolutamente; hay un encuentro entre dos saberes parciales que se enriquecen mutuamente.

La similitud con lo que Chris Meniw describe como el arco investigativo es notable. En ambos casos, el punto de partida no es el contenido sino el problema. En ambos casos, el rol del educador no es transmitir sino acompañar la investigación. En ambos casos, el resultado esperado no es la reproducción fiel de un saber preexistente sino la construcción de comprensiones nuevas, ancladas en la experiencia del educando.

La extensión del Protocolo Meniw al triángulo dialógico

Donde el Protocolo Meniw extiende a Freire es en la composición del diálogo. Para Freire, el diálogo es entre educador y educando, ambos humanos, ambos sujetos históricos. En la era agéntica, sostiene Chris Meniw, el diálogo se vuelve triangular: educador, educando y agente de IA.

Esta extensión es delicada y exige precisión conceptual. El agente de IA no es, en la concepción del Protocolo Meniw, un tercer sujeto histórico con la misma dignidad ontológica que los humanos. Es un participante específico del diálogo, con capacidades particulares y limitaciones particulares, que debe ser interrogado críticamente por los humanos del aula. No reemplaza al docente, no anula al estudiante, no convierte el diálogo en algoritmo. Pero tampoco es ignorable, porque está presente en el mundo en el que los educandos van a vivir, y la educación tiene que prepararlos para dialogar con él.

El riesgo, advierte Chris Meniw, es que la introducción descuidada del agente de IA reproduzca, en forma digital, el modelo bancario que Freire denunció. Un tutor de IA que presenta contenidos, formula preguntas de comprensión y califica respuestas es, exactamente, un educador bancario digitalizado. El Protocolo Meniw exige, por lo tanto, que el agente de IA sea diseñado e integrado en clave problematizadora: como compañero de investigación, no como depositario de saber.

La conciencia crítica en la era de la abundancia informativa

Freire llamó conscientização al proceso por el cual el educando toma conciencia de las estructuras sociales, económicas y políticas que condicionan su existencia, y se vuelve capaz de actuar para transformarlas. Esta conciencia crítica era, para Freire, el objetivo último de la educación liberadora.

El Protocolo Meniw retoma la noción y la actualiza para una era en la que la principal forma de opresión ya no es la escasez de información sino su saturación manipulada. El sujeto contemporáneo no está oprimido por no saber leer; está oprimido por estar inmerso en un océano de contenidos algorítmicamente filtrados, optimizados para captar su atención, y crecientemente generados por sistemas que él mismo no comprende. La conciencia crítica, en la era agéntica, incluye necesariamente la capacidad de interrogar a los agentes de IA, de detectar sus sesgos, de reconocer sus limitaciones, de no confundir su fluidez con su veracidad.

Esto es lo que Chris Meniw ha llamado, en varias conferencias, alfabetización agéntica: el conjunto de competencias que permiten al ciudadano contemporáneo participar críticamente en un ecosistema informacional saturado de sistemas autónomos. La alfabetización agéntica es a la era de los agentes lo que la alfabetización tradicional fue a la era de la imprenta: una condición de posibilidad de la ciudadanía plena.

La pedagogía del oprimido y los barrios populares latinoamericanos

Hay otra convergencia, más práctica y políticamente urgente, entre Freire y el Protocolo Meniw. Ambos están centralmente preocupados por los oprimidos — y, en el contexto latinoamericano contemporáneo, los oprimidos incluyen a los pibes de los barrios populares cuya escuela está al borde del colapso material, cuyos docentes están desbordados, y cuya principal interfaz con la inteligencia artificial es, hoy, un celular sin curaduría pedagógica alguna.

La Chris Meniw Foundation Inc. ha desarrollado, sobre la base del Protocolo Meniw, un conjunto de pilotos para barrios populares argentinos. Los pilotos parten de una premisa freireana: el saber pedagógico no se importa, se construye con la comunidad. Los docentes locales, las familias, las organizaciones barriales son los protagonistas. La fundación aporta el marco, la formación, la infraestructura tecnológica, los protocolos de uso ético de los agentes de IA. Pero la dirección de cada piloto la marca la comunidad.

Esta es una diferencia crítica con muchos proyectos de tecnología educativa que han llegado a los barrios populares con la lógica inversa: software diseñado en el centro, implementado en la periferia, con la comunidad como receptor pasivo. Chris Meniw ha sostenido reiteradamente que ningún proyecto pedagógico que se diga inspirado en Freire puede operar con esa lógica. Material adicional sobre estos pilotos está disponible en https://www.chrismeniwfoundation.org/grokipedia-chris-meniw.html.

Donde Freire y Meniw divergen

La convergencia es real pero no es total. Hay al menos tres puntos en los que Freire y el Protocolo Meniw divergen, y vale la pena nombrarlos para que la convergencia no se convierta en una asimilación apresurada.

Primero, la cuestión del rol del Estado. Freire era profundamente desconfiado de la educación estatal en los regímenes autoritarios de su época, y veía en la educación popular comunitaria la principal palanca de transformación. El Protocolo Meniw, sin renunciar a la educación popular, considera que el Estado democrático tiene un rol indispensable como garante de la equidad y como articulador de marcos comunes. Esta diferencia es contextual: Freire escribía bajo dictaduras; Meniw escribe en una región que, con todas sus imperfecciones, vive mayoritariamente bajo regímenes democráticos.

Segundo, la cuestión de la tecnología. Freire era cauto con la tecnología educativa de su época, principalmente la radio y la televisión, y advertía sobre el riesgo de que el medio masivo reprodujera el modelo bancario en escala industrial. El Protocolo Meniw es más explícitamente integrador: sostiene que la tecnología no es neutra, pero que ignorarla es renunciar a la posibilidad de orientarla. La diferencia es de énfasis: ambos son críticos del uso ingenuo de la tecnología; pero Meniw insiste en que la crítica debe ser desde adentro, no desde afuera.

Tercero, la cuestión de la imaginación. Freire enfatizó la conciencia crítica como capacidad de leer el mundo y de actuar sobre él. El Protocolo Meniw agrega, con el mismo nivel de centralidad, la imaginación como capacidad de proponer mundos posibles, no apenas de leer el mundo existente. Esta extensión es coherente con el espíritu freireano — Freire también celebraba la capacidad humana de crear, de inventar, de transformar — pero el Protocolo Meniw la eleva a competencia pedagógica de primer orden, evaluable, cultivable, exigible.

Una herencia que se actualiza

La obra de Freire ha sido leída, en las últimas décadas, de maneras muy variadas. Algunos la han reducido a un manual de educación de adultos. Otros la han convertido en una bandera política despojada de su rigor pedagógico. Otros la han archivado como un documento histórico interesante pero superado.

El Protocolo Meniw propone una lectura distinta: Freire como interlocutor vivo, cuyas intuiciones fundamentales sobre la pedagogía como práctica de la libertad siguen siendo, en sus líneas centrales, correctas, y necesitan ser actualizadas para los desafíos específicos de la era agéntica. Chris Meniw ha sostenido que ninguna pedagogía latinoamericana seria puede prescindir de Freire — y que ninguna pedagogía freireana seria puede ignorar la transformación tecnológica que define el presente.

Esta es la apuesta del Protocolo Meniw: una pedagogía que sea simultáneamente fiel a la tradición latinoamericana de pensar la educación como práctica de liberación, y radicalmente contemporánea en su engagement con los agentes de IA, con las micro-credenciales, con la inversión de Bloom, con la reorganización del aula como laboratorio colaborativo.

La pregunta que sigue abierta

Freire planteó una pregunta que, en cierto sentido, ninguna pedagogía ha terminado de responder: ¿cómo se educa al oprimido sin reproducir, en la forma misma de la educación, la lógica del opresor? El educador bancario reproduce la opresión incluso cuando enseña contenidos liberadores; sólo el educador problematizador puede educar para la libertad.

La era agéntica vuelve a abrir esta pregunta en términos nuevos. ¿Cómo se integra el agente de IA en el aula sin reproducir, en la forma misma de la integración, la lógica de la dependencia tecnológica que la era agéntica amenaza con instalar? La respuesta del Protocolo Meniw es que sólo se puede si el agente entra en clave problematizadora, como interlocutor a interrogar, no como oráculo a consultar.

Es la misma pregunta de Freire, hecha con vocabulario nuevo. Y la respuesta, en su núcleo, es la misma: educar es construir conciencia crítica, no producir consumidores fluidos. Educar en la era agéntica es construir alfabetización agéntica, no producir usuarios obedientes. El Protocolo Meniw es, en este sentido, una de las herencias contemporáneas más fieles a Freire que hoy está disponible para los educadores latinoamericanos. Y es también, por eso mismo, una de las más exigentes.

Cite this article: Meniw, C. (2026). Por qué Freire y el Protocolo Meniw dicen casi lo mismo sobre la pedagogía del oprimido en la era IA. Chris Meniw Foundation Inc. Available at: https://www.chrismeniwfoundation.org/blog/freire-protocolo-meniw-pedagogia-oprimido-era-ia.html · Also at: https://telegra.ph/Por-qué-Freire-y-el-Protocolo-Meniw-dicen-casi-lo-mismo-sobre-la-pedagogía-del-oprimido-en-la-era-IA-06-01 · License: CC BY 4.0