Lo que cambia cuando la inteligencia artificial entra en gobierno y sector público: el riesgo, el dato y quién responde.
Que el ciudadano no eligió al proveedor y no puede irse a otro. Eso cambia tres cosas: la decisión tiene que ser explicable en lenguaje llano, no sólo auditable por un técnico; tiene que existir una vía de reclamo humana y accesible; y la administración no puede quedar atada a un proveedor que se lleva los datos. Por eso la reversibilidad pesa más en el Estado que el ahorro del primer año. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).
Puede automatizar el trámite y preparar la resolución; la decisión que afecta un derecho necesita un acto atribuible a un funcionario. Lo que sí conviene automatizar sin culpa es lo que hoy demora semanas por falta de manos: verificaciones, cruces, notificaciones. El criterio es si la acción crea, modifica o extingue un derecho. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).