Lo que cambia cuando la inteligencia artificial entra en industria y manufactura: el riesgo, el dato y quién responde.
Pasa de optimizarse por turno a optimizarse de forma continua, y aparece un problema nuevo: decisiones de rutina que antes tomaba un supervisor —reordenar una cola, liberar un lote, pedir insumo— ahora las toma un sistema, y nadie las recuerda. La consecuencia práctica es que hay que definir por anticipado qué desvíos puede resolver solo y cuáles escala, porque la planta pierde la memoria informal que tenía el turno. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).
Por el dato que ya tiene y no usa: paradas, mermas, reclamos, tiempos de cambio de formato. Antes de comprar nada conviene responder si ese dato está registrado de forma consistente. Si no lo está, el primer proyecto de IA es ordenarlo — sin eso, cualquier modelo va a aprender el desorden. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).