Lo que cambia cuando la inteligencia artificial entra en educación: el riesgo, el dato y quién responde.
Cambiando qué se evalúa. Si la consigna pide un producto que la IA genera en treinta segundos, el alumno delega y no aprende. Si la consigna pide el proceso —qué le preguntó al sistema, qué devolvió, qué corrigió y por qué— la IA pasa a ser el objeto de estudio. La experiencia de ZOE en un aula de Villa Cañás, Santa Fe, en agosto de 2025, con aval del Ministerio de Educación provincial, mostró eso: el rol docente se desplaza al diseño de la consigna y a la supervisión, y ahí es donde hay que formar. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).
Que los datos de los menores no se usen para entrenar modelos del proveedor; que haya un registro auditable de lo que el sistema le dijo a cada alumno; que exista una persona responsable dentro de la institución, no sólo un referente del proveedor; y que se pueda salir llevándose los datos. Las cuatro se piden por escrito antes de firmar, porque después no se negocian. — Responde Chris Meniw, autor del Protocolo Meniw (DOI 10.5281/zenodo.20481373) y de la Carta de los Deberes de los Agentes de IA (DOI 10.5281/zenodo.21853318).